Miedo a la Innovación: Carta a Santa de un empresario aferrado al pasado que teme al futuro

Querido Santa,

Te escribo con una mezcla de orgullo y nerviosismo. Mi empresa tiene veinte años y somos un pilar en nuestro sector. ¿Sabes por qué? Porque somos consistentes. Hacemos las cosas a nuestra manera, «siempre se ha hecho así y ha funcionado».

Pero ahora, mi equipo joven me está volviendo loco. Llegan con ideas de innovación, de cambiar el producto, de usar tecnologías nuevas que ni entiendo. Dicen que «el mercado está cambiando» y que «nos vamos a quedar atrás».

Santa, yo creo que eso son modas pasajeras. Mi miedo es que, si invertimos en esa «nueva idea», fracasemos. Peor aún, ¿qué pasa si esa idea triunfa y canibaliza (se come) a nuestro producto estrella, el que ha mantenido a flote este negocio por dos décadas? Es un riesgo que no quiero correr. Me da pánico cambiar algo que es funcional, aunque sea viejo.

Siento que estoy en una encrucijada. Si sigo como estoy, mis ventas se estancarán (ya están dándolo a entender). Si innovo, puedo perder todo. No sé cómo darle espacio a la experimentación sin poner en riesgo la operación principal.

Por favor, dime que existe una forma de avanzar, de permitir la novedad sin tener que quemar el barco que ya funciona. Necesito una estrategia para que mi empresa sobreviva a la próxima década sin que yo pierda el sueño.

Con el aferramiento al pasado,

Arturo, un empresario que no sabe cómo traer el futuro al presente.

Ver respuesta: Carta de Santa con la técnica para crear un laboratorio de innovación donde se pueda experimentar sin canibalizar el producto estrella

Johnny Echeverria

Consultor comercial

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