Querido amigo Francisco,
Recibí tu carta. Y aunque tu cansancio me entristece, no puedo dejar de pensar: te lo dije.
Quisiste que tus equipos trabajaran como solistas sin una partitura en común. Les diste instrumentos (herramientas de marketing y ventas), pero no les dijiste cómo sonar en armonía. Y ahora, en lugar de una sinfonía, tienes un estruendo de reproches que no produce resultados.
No te preocupes. Aún no es tarde para detener esta guerra.
La solución no es darles más herramientas o más leads. La solución es algo que debiste haber hecho desde el principio: crear un Acuerdo de Nivel de Servicio (SLA).
Un SLA es un contrato que tú mismo estableces para unir a tus equipos de Marketing y Ventas. Es la partitura que les dirá a cada uno qué rol deben cumplir y cómo se medirán sus resultados. Con un SLA, el caos se convierte en un sistema y la culpa se reemplaza por responsabilidad compartida.
Aquí está lo que un SLA hará por ti:
- Definir qué es un lead de calidad: Adiós a los «leads muertos». Con un SLA, Marketing sabrá exactamente qué tipo de prospecto necesita el equipo de ventas y solo se enfocará en atraerlo.
- Establecer metas claras: No más excusas. Marketing se comprometerá a entregar una cantidad específica de leads calificados al mes, y Ventas se comprometerá a darle seguimiento a cada uno en un tiempo definido.
- Crear un proceso de seguimiento: El SLA es la guía que tu equipo necesita. Dejará claro qué pasará con cada prospecto, desde que es contactado por Marketing hasta que es cerrado por Ventas.
Amigo, para crear este acuerdo y alinear a tu equipo no necesitas magia, necesitas una consultoría estratégica. Necesitas a alguien que te guíe en este proceso y te ayude a crear un plan personalizado, un plan que consideré tu empresa, tu equipo y tu mercado.
No sigas intentando apagar el incendio con un vaso de agua. La solución está en manos de un experto que te ayude a construir el puente que tus equipos necesitan para cruzar la muralla que tú mismo creaste.
No dejes que la guerra continúe un día más. El momento de actuar es ahora.
Espero tu respuesta,
Santa, tu consultor de cabecera.