Estimado Santa,
Aquí estoy de nuevo, y esta vez, mi cansancio es tan grande que apenas puedo sostener la pluma. Sé que el año pasado te hablé de lo importante que era tener a Marketing y Ventas trabajando juntos. Me dijiste que necesitaba un plan claro para mi equipo, que no podía solo con todo, y que la improvisación nos llevaría al fracaso. ¡Y tenías toda la razón!
Me obsesioné con generar más leads a cualquier costo. Contraté a un equipo de marketing interno con la idea de que «más es mejor», sin darles una dirección clara ni métricas definidas. Creí que, con solo «tener gente», el trabajo se haría solo. Y a mis vendedores… bueno, a ellos los dejé a su suerte, esperando que hicieran magia con cualquier cosa que les llegara.
Ahora, Santa, tengo una guerra civil en mi propia empresa.
Marketing dice que los leads que envían son oro puro y que Ventas no sabe cerrar. Ventas, por su parte, se queja de que les llega pura «basura» que no tienen ni idea de lo que vendemos, y que están perdiendo tiempo y dinero. Las reuniones son campos de batalla, los emails son dardos envenenados y, mientras tanto, yo estoy en medio, sintiendo cómo se me escurre el dinero por cada fisura de esta desconexión.
Estoy agotado, Santa. Siento que no puedo más, que estoy solo en esta lucha. Me doy cuenta de que no preparé a nadie, ni a mi equipo de marketing para entender lo que ventas necesitaba, ni a mis vendedores para aprovechar lo que marketing les ofrecía. Es mi culpa, lo admito. Necesito tu ayuda urgente para que mis equipos dejen de pelear y empiecen a trabajar juntos. Necesito paz y resultados.
Por favor, dime que hay una solución para esta locura.
Con la última gota de esperanza,
Francisco, un empresario al borde del colapso.
Ver respuesta: Carta de Santa a un empresario que pidió un Acuerdo Nivel de Servicio (SLA)