Querido Santa,
Te escribo esta carta con una desesperación profunda y, para ser honesto, con muy pocas esperanzas de que las cosas puedan mejorar. Estoy harto de que me digan que tengo un «problema de crecimiento».
Mi negocio va bien en ventas, pero el caos interno es monumental. Cuando la carga de trabajo se dispara, lo primero que hago es contratar a alguien para que «me quite el problema de encima». Pero la gente que llega se pierde. No saben a quién reportar, qué se espera de ellos o dónde encajan realmente. Terminan renunciando a los pocos meses, frustrados, y yo me quedo de nuevo con el mismo problema y con la sensación de haber perdido tiempo y dinero.
He hablado con otros empresarios, Santa, y todos dicen lo mismo: «es normal que la gente buena se vaya», «es normal tener alta rotación cuando creces rápido». Ya no sé si creer que hay otra manera de hacer las cosas. Parece que el destino de todo negocio que crece es el caos en el equipo.
Santa, necesito tu ayuda urgente, pero también necesito que me convenzas de que esto no es una fatalidad. ¿Cómo puedo dejar de contratar de forma reactiva? ¿Cómo hago para que las personas que llegan entiendan su valor y se queden? Estoy cansado de ser el único con la visión clara mientras todos a mi alrededor parecen remar en diferentes direcciones.
Por favor, dime que existe un camino para construir un equipo que crezca conmigo, y no que se desintegre en el proceso.
Con muy poca fe, pero acudiendo a ti como última esperanza,
Gerardo, un empresario agotado de ser un reclutador constante.
Ver respuesta: Carta de Santa a un empresario que le urge un plan de Onboarding de Personal